
La pregunta de de dónde se extrae la grasa en el tratamiento con SVF es una de las más frecuentes entre quienes están considerando este procedimiento; porque, como el SVF se planifica con la lógica de una “fracción celular obtenida del tejido adiposo”, el primer paso del proceso es la extracción de grasa. Cuando se habla de extracción de grasa, puede venir a la mente una liposucción estética de gran volumen; sin embargo, en el SVF el objetivo normalmente no es “extraer mucha grasa”, sino obtener una muestra de calidad suficiente y de forma segura para preparar el contenido de SVF que pueda aplicarse en la zona objetivo mediante procesos especiales. Por eso, decidir de dónde se extraerá la grasa no depende solo de “dónde hay más grasa”, sino también de la idoneidad del tejido adiposo subcutáneo, la seguridad de la zona de acceso, la comodidad del paciente y las preferencias técnicas del médico.
En la práctica clínica general, la grasa para SVF suele extraerse sobre todo del abdomen inferior (alrededor del vientre), la zona de la cintura o los muslos (parte interna o externa de la pierna). Estas zonas se prefieren con frecuencia porque el acceso al tejido adiposo es técnicamente más sencillo y, en la mayoría de las personas, hay suficiente grasa subcutánea. Sin embargo, no existe una “única zona correcta” para todos los pacientes; en personas muy delgadas, la zona más adecuada puede ser el muslo, mientras que en otras una pequeña extracción en la cintura puede resultar más cómoda. Ahora explicamos el tema en 4–5 subtítulos; así podrá entender mejor, antes de acudir a la consulta, qué zonas se eligen, por qué se eligen y cómo se toma esta decisión.
¿Qué es el Tratamiento con SVF y Por Qué es Necesaria la Extracción de Grasa?
SVF (Fracción Vascular Estromal) se define como un contenido obtenido al separar los componentes celulares y estructurales presentes en el tejido adiposo, y se utiliza con fines regenerativos. Su campo de aplicación puede evaluarse en un marco amplio, desde protocolos de apoyo para el cuero cabelludo hasta objetivos relacionados con la calidad de la piel y la recuperación de tejidos. En este enfoque, la idea principal es tomar material del propio cuerpo, procesarlo en condiciones de laboratorio o clínica mediante determinadas etapas y devolverlo a la zona objetivo. Por esta razón, la “extracción de grasa” es el paso inicial del tratamiento con SVF y proporciona la materia prima necesaria para preparar el SVF.
El tejido adiposo no es solo un tejido que almacena energía; en su interior hay estructuras vasculares, tejidos de soporte y distintos componentes celulares. En el SVF, el objetivo es obtener una fracción específica de estas estructuras y ofrecer un apoyo biológico en la zona tratada. Por eso, durante la extracción de grasa, lo importante no es tanto el volumen elevado como la calidad de la muestra y la seguridad del procedimiento. Extraer demasiada grasa no suele significar “mejor” para el SVF; lo realmente importante es tomar, con la técnica adecuada y de la zona correcta, la cantidad suficiente para el protocolo planificado.
¿De Dónde se Extrae con Más Frecuencia la Grasa en el Tratamiento con SVF?
Una de las zonas más frecuentes para extraer grasa para SVF es el abdomen inferior. La zona situada debajo del ombligo y sus alrededores se prefiere porque en muchas personas el tejido adiposo subcutáneo está distribuido de manera regular y la entrada y extracción pueden realizarse de forma controlada. Además, la recuperación tras la extracción en esta zona suele ser más cómoda; el hecho de que pueda ocultarse fácilmente con la ropa y esté menos expuesta al roce en la vida diaria también ofrece ventajas prácticas. Aunque existen distintas opiniones clínicas sobre por qué la grasa abdominal puede preferirse por “calidad”, en la práctica es posible decir que se trata de la zona más común y accesible.
Las segundas zonas más utilizadas son la cintura y el muslo (especialmente la cara interna del muslo). En algunas personas, el tejido adiposo en la cintura es más marcado, lo que puede facilitar una extracción de pequeño volumen. El muslo, por su parte, puede ser una buena alternativa sobre todo en personas delgadas cuando no hay suficiente grasa en el abdomen. En algunas clínicas también pueden evaluarse zonas más limitadas, como la parte superior del glúteo o la cara interna de la rodilla; sin embargo, el enfoque estándar es avanzar desde las zonas más seguras y previsibles. La zona elegida se define según la estructura de su cuerpo y el flujo técnico que prefiera su médico.
¿Según Qué Criterios se Elige la Zona?
Al decidir de dónde extraer la grasa en el tratamiento con SVF, el primer criterio es si existe suficiente tejido adiposo subcutáneo. En personas con un porcentaje de grasa muy bajo, la zona abdominal puede no ser suficiente; en ese caso, zonas como el muslo o la cintura pueden resultar más adecuadas. Pero la suficiencia no se limita a “hay o no hay”; también importan la distribución de la grasa, la homogeneidad del tejido subcutáneo y la posibilidad de extraer con seguridad el pequeño volumen necesario. Durante la consulta, el médico puede palpar manualmente la zona y, si lo considera necesario, realizar evaluaciones adicionales para determinar qué área es la más adecuada.
El segundo criterio es la seguridad del procedimiento y la comodidad del paciente. Algunas zonas están más expuestas al roce en la vida diaria o pueden causar más molestias al sentarse o caminar. Por ejemplo, la cara interna del muslo puede ser sensible en algunas personas; en la zona de la cintura, la presión de una faja o de la ropa puede notarse más. Además, factores como el ritmo de trabajo, los hábitos deportivos o los planes de viaje también influyen en la elección; porque el objetivo es que el proceso de recuperación tras la extracción de grasa sea lo más llevadero posible. Por eso, tan importante como “dónde hay más grasa” es la pregunta “dónde será más cómoda la recuperación”.
El tercer criterio es el acceso técnico y el control. Aunque para el SVF suelen bastar pequeños volúmenes, se busca extraer la grasa sin traumatizarla, con una presión controlada y en condiciones estériles. En algunas zonas, este control puede lograrse más fácilmente. La experiencia del médico, el tipo de cánula que utiliza y el protocolo de aplicación también influyen en la elección de la zona. Por último, si la persona ya se ha sometido a procedimientos previos en la misma zona, como liposucción, cirugía o si existe tejido cicatricial marcado, esto puede afectar tanto la calidad del tejido como la facilidad del procedimiento, por lo que pueden valorarse zonas alternativas.
¿Cómo Avanza el Proceso de Extracción de Grasa y Qué Puede Esperarse Después?
La extracción de grasa para SVF suele planificarse con anestesia local, mediante pequeños puntos de entrada y de forma controlada. Como el objetivo aquí no es un moldeado estético, sino la “toma de una muestra”, muchas personas lo perciben como una intervención más limitada. Antes del procedimiento, se esteriliza la zona, se aplica la anestesia y se extrae la cantidad planificada de grasa con cánulas finas. Después, esta grasa pasa por las etapas de separación o procesamiento según el protocolo para preparar el contenido de SVF, que luego se aplica en la zona objetivo. Que todo el procedimiento se complete el mismo día puede variar según el flujo clínico y el método utilizado; el médico le explicará claramente el plan desde el principio.
Después de la extracción, puede haber sensibilidad, moretones y una ligera hinchazón en la zona durante algunos días. Esto suele ser una respuesta normal de recuperación y puede variar según el tipo de piel, la sensibilidad capilar y la cantidad extraída. En los primeros días, puede recomendarse evitar el ejercicio intenso, el calor excesivo como sauna o baño turco y las actividades que puedan irritar la zona. Además, si el médico lo considera necesario, puede sugerir el uso temporal de una faja o ciertas indicaciones de cuidado local. Lo importante aquí es que la recuperación de la zona de extracción transcurra de forma tranquila; es decir, sin manipularla en exceso, manteniendo la higiene y adaptándose al ritmo natural de recuperación del cuerpo.
Situaciones Especiales que Influyen en la Zona de Extracción y Aspectos a Tener en Cuenta
En el tratamiento con SVF, la elección de la zona de extracción de grasa a veces se resuelve fácilmente entre “una de las zonas estándar”, y otras veces las condiciones personales cambian la decisión. Por ejemplo, en personas muy delgadas puede no haber suficiente tejido adiposo en el abdomen; en ese caso entran en juego alternativas como el muslo o la cintura. Si existen antecedentes de cirugía abdominal, tejido cicatricial marcado o liposucción previa, la estructura interna del tejido puede haberse modificado, por lo que el médico puede elegir una zona más adecuada. Del mismo modo, en personas que presentan facilidad para hacer hematomas, usan anticoagulantes o padecen algunas enfermedades sistémicas, el plan de extracción se realiza de forma más controlada; aquí el objetivo es tanto aumentar la seguridad como facilitar la recuperación.
En este texto resumimos, usando la lista solo una vez, los puntos prácticos que influyen en la elección de la zona de extracción de grasa:
- Porcentaje y distribución de la grasa corporal (¿abdomen o muslo es más adecuado?)
- Procedimientos previos y tejido cicatricial (¿es adecuado extraer de la misma zona?)
- Actividad diaria y comodidad (roce, estar sentado, rutina deportiva)
- Tendencia a los hematomas y uso de medicamentos (anticoagulantes, suplementos)
- Preferencia técnica del médico y flujo del protocolo (acceso y control seguros)
En resumen, la elección de la zona de extracción de grasa en el tratamiento con SVF no sigue un “único esquema”; es un trabajo de planificación personalizado. Cuando acuda a la consulta, lo correcto es que el médico evalúe tanto la estructura de su cuerpo como sus expectativas y elija la zona que ofrezca la recuperación más cómoda con el menor riesgo posible.